ATENTAMENTE.
LUZ STELLA RESTREPO GIRALDO..

LA ANOREXIA !!!. En busca de culpables.
Esta mañana he visto un vídeo en YOU TUBE que ha conseguido impactarme. Su título: Anorexia Bulimia SWEDEN. Aparece en él una joven de aspecto agraciado mirándose atentamente en el espejo de su habitación. Va repasando cada una de las partes de su cuerpo. Intenta abarcar con ambas manos su cintura, se estira la zona de sus caderas, aprieta las manos contra sus muslos, se pellizca los pómulos…Mientras, sus ojos se llenan de lágrimas que caen poco a poco por sus mejillas. Podemos ver durante unos instantes la imagen el cuerpo entero de la joven en el espejo, e inmediatamente, su imagen real aparece de espaldas a los que la contemplan. ¡Impresionante! Casi no tengo palabras para expresarlo. Es el cuerpo esquelético de una joven anoréxica. Un montón de huesos que parecen estar a punto de derrumbarse sobre el suelo.
Este vídeo se emite en Suecia para concienciar a los jóvenes sobre los efectos devastadores de esta enfermedad que padecen en España aproximadamente uno de cada cien jóvenes de entre 12 y 25 años de edad, de los que más del 90 por ciento son mujeres.
¿Cuáles pueden ser las causas de esta enfermedad? Dicen los entendidos que puede haber un componente genético que favorezca su aparición. Pero las causas son muchas y muy variadas. Podría decirse que todos somos culpables.
Ya en la escuela, desde bien pequeños, los niños se ríen o se burlan, a veces cruelmente, de los compañeros gorditos, que poco a poco van acomplejándose y perdiendo su autoestima. (¿Quién de nosotros no ha mirado con disimulo a una persona obesa, congratulándonos en nuestro interior de no ser los que estemos metidos bajo su piel? Creo que casi todos estamos obsesionados con la talla.) Después, cuando los niños llegan a la adolescencia, esa época de nuestra vida en la que nuestro cuerpo experimenta importantes cambios hormonales, y en la que tanto nos importa la opinión de los demás, muchas jóvenes caen en la locura de las dietas salvajes, sin el asesoramiento de un especialista en nutrición. Lo que importa es perder, sea como sea, disminuyendo la ingestión de los alimentos, devolviéndolos cuando no han podido evitar tener que comer…
Hay una presión enorme en la sociedad que anima a los jóvenes a estar esbeltos. Los medios de comunicación, sobre todo la tele, con sus anuncios publicitarios, los desfiles de moda, y sus series tan irreales, nos venden una imagen engañosa de que el hecho de estar delgados, el tener un cuerpo perfecto, está asociado de una forma directamente proporcional con la felicidad, el éxito laboral, las relaciones sociales y una mejor calidad de vida.
¡Cómo me gustaría que los jóvenes pudieran comprender que la verdadera belleza de una persona está en su interior! Tal vez si tuviesen la oportunidad de ser "viejos" por un corto tiempo y pudieran ver la vida como es de verdad, no esa que nos quieren vender envuelta en brillantes y coloreados papeles de celofán, serían capaces de aceptarse como son y de vivir su vida de otra manera, dando importancia a lo que de verdad lo tiene.

Vivir el presente
Son muchas las personas empeñadas en aferrarse al ayer como se aferra el náufrago a la tabla de salvación. Esto es más frecuente en las personas de edad que ven cómo la vida se les escapa como el agua entre los dedos. Piensan en lo que han vivido hasta ahora, sobre todo en los momentos buenos, y suelen adornar los acontecimientos de tal manera que les parece que sólo en el pasado están los días más felices de sus vidas. También las hay que se atormentan por todo lo que hicieron mal, por lo que deberían haber hecho y no hicieron, por el mal que causaron, como si el simple hecho de pensar en ello pudiera solucionar todo aquello que los atormenta. Otras muchas, sobre todo los jóvenes, piensan, casi viven, en el futuro, haciendo hermosos planes para el mañana y esperando que la vida les sonría. Las personas de edad por el contrario, con la mayor parte del camino de su vida recorrido, enfrentan el futuro con inquietud, porque saben que las limitaciones, la enfermedad y la muerte, cada vez están más próximas.
Con frecuencia, unos y otros olvidamos lo más importante: el hoy. En realidad es lo único que tenemos y deberíamos esforzarnos en vivir cada minuto poniendo en cada cosa que hagamos lo mejor de nosotros mismos. "Trataré con ternura y afecto cada hora porque no retornará más… Hoy abrazaré a mi marido y lo besaré dulcemente, mañana ya no estará ni yo tampoco; hoy le prestaré ayuda al amigo necesitado; mañana ya no clamará pidiendo ayuda, ni tampoco yo podré oír su clamor. Hoy me sacrificaré y me consagraré al trabajo; mañana no tendré nada que dar y no habrá nada que recibir. Viviré hoy como si fuese el último día de mi vida. Lo saborearé y daré gracias. Haré que sea el mejor de todos los días de mi vida…"
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La importancia de ser uno mismo
En estos tiempos en los que nos ha tocado vivir resulta muy difícil mantenerse fiel al lema de ser uno mismo. A diario los medios de comunicación nos bombardean con mensajes contrarios por completo al mensaje que encierra esa expresión.
Parecerse a los ídolos del mundo del deporte, de la canción, del cine, del llamado mundo rosa en general, es lo más in, como si en esa imitación estuviera encerrado el secreto de la felicidad. Vestirse y calzar como ellos, comer y beber lo que ellos comen y beben, usar los perfumes, cremas y tintes que ellos se ponen, comprarse el coche que ellos nos ofrecen, y así un largo etcétera, parece ser la meta a la que tenemos que aspirar.
He escuchado estos días en un anuncio de la tele –creo recordar que trataba sobre un teléfono - éstas o parecidas palabras: "Si no lo llevas qué van a pensar". Y esto, que para una persona adulta puede que no tenga mayor importancia porque es capaz de discernir qué quiere o qué no quiere hacer, para los niños y adolescentes, en esa edad en que resulta tan importante la integración en el grupo, el sonsonete puede introducirse con facilidad en sus tiernas cabecitas y llevarlos por los derroteros apetecidos por los agudos publicistas que tan bien nos manejan, es decir, terminar comprando dicho producto.
Personalmente diré que la influencia de la publicidad sobre mí cada vez es menor. Y cada vez me siento mejor siendo yo misma. Soy asidua lectora de un librito del que ya he hablado en alguna ocasión. Su título es "El vendedor más grande del mundo" de Og Mandino.
"Desde el comienzo del mundo nunca ha existido otro con mi mente, mi corazón, mis ojos, mis oídos, mis manos… Nadie ha podido, ni puede ni podrá caminar, moverse y pensar exactamente como yo… Soy una criatura única…Proclamaré mi singularidad ante el mundo. No haré más intentos vanos de imitar a otros. Comenzaré ahora a acentuar mis diferencias, a ocultar mis similitudes… Soy un ser único en la naturaleza. Soy una cosa rara, por lo tanto, soy de valor…"
¡Sí señor! ¡Yo, soy yo! ¡Y a mucha honra! Y únicamente debo cambiar para mejorar como persona.
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